Hoy puedes estar viviendo cosas por las que un día oraste
  • By Dr. Carlos Cortez
  • 22 septiembre, 2026

Hoy puedes estar viviendo cosas por las que un día oraste

Por unos segundos, detente y mira dónde estás.

¿Dónde estabas hace cinco años? ¿Qué estaba sucediendo en tu familia? ¿Qué te preocupaba? ¿Por qué estabas orando? ¿Qué situación parecía imposible?

Ahora vuelve a mirar tu vida.

Tal vez todavía no tienes todo lo que deseas. Aún existen oraciones que esperan respuesta y caminos que no comprendes completamente. Sin embargo, también puedes estar viviendo cosas por las que un día oraste.

Aquello que parecía imposible ahora forma parte de tu historia. La puerta que parecía cerrada se abrió. La provisión llegó. La familia salió adelante. Recuperaste fuerzas cuando pensabas que ya no podías continuar.

No fue casualidad. Dios ha sido fiel.

Ninguna promesa quedó sin cumplirse

Josué 21:43–45 declara:

“De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella… No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.”

Israel había atravesado desiertos, batallas y temporadas de incertidumbre. Durante años, el cumplimiento de la promesa parecía lejano. Pero llegó el momento de mirar atrás y reconocer que Dios había cumplido cada palabra.

La fidelidad de Dios no siempre trabaja con nuestro calendario, pero nunca llega tarde. Aunque nosotros solamente vemos una parte del camino, Él conoce la historia completa.

El proceso también forma parte de la promesa

Con frecuencia imaginamos que una promesa cumplida llegará sin resistencia, dificultades o espera. Sin embargo, Israel tuvo que caminar, obedecer, luchar y permanecer.

La promesa no eliminó el proceso. El proceso los preparó para recibirla.

Hay temporadas en las que Dios no solamente está cambiando nuestras circunstancias; también está formando nuestro carácter. Está enseñándonos a confiar, perseverar y obedecer cuando todavía no vemos resultados.

La espera no significa que Dios se olvidó de ti. Puede ser el lugar donde está preparando lo que viene y preparando tu corazón para administrarlo.

Mira dónde estás

Es fácil concentrarnos únicamente en lo que todavía falta y olvidar todo lo que Dios ya hizo.

Antes de pedir la siguiente respuesta, recuerda las anteriores. Mira las puertas que Dios abrió, las batallas de las que te sostuvo y los momentos en los que recibiste fuerzas cuando pensabas rendirte.

La gratitud cambia nuestra perspectiva. No niega las dificultades presentes, pero nos recuerda que el Dios que fue fiel ayer continúa siendo fiel hoy.

Si Dios te sostuvo hasta aquí, no abandonará la obra que comenzó en ti.

Sigue confiando

Todavía puede haber una promesa que no ves cumplida. Continúa orando, avanzando y obedeciendo. No permitas que la demora transforme tu esperanza en resignación.

Dios no ha perdido el control de tu historia.

Lo que hoy parece una espera interminable mañana puede convertirse en el testimonio que fortalezca la fe de otras personas.

Hoy puedes estar viviendo cosas por las que un día oraste. Y lo que todavía estás esperando permanece en las manos de un Dios que cumple su Palabra.

Detente, mira a tu alrededor y declara con gratitud:

“Señor, has sido fiel. Confío en que todo lo que has prometido se cumplirá.”

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